En el área del Ecomuseo son
frecuentes los afloramientos de rocas calizas; estas rocas son
suceptibles de perder sus carbonatos por disolución, de los que
resultan un conjunto de formas diferentes tanto en superficie como en
profundidad.
De entre la variedad de formas kársticas presentes en el área,
se propone aquí al viajero un recorrido que, a pesar de dar parte
de este fenómeno de una forma parcial, va acompañado de
una gran belleza paisajística: el valle formado por el río
Latarmá, el cual se sume y surge como si fuera un hilo que cose
la peña.
Parte el itinerario poco antes de llegar a la Venta Fresnedo; si
accedemos desde Cades se toma un pista a la derecha que sigue el río
en sentido contrario a su natural discurrir; ya en el primer tramo
podemos observar cómo el río desaparece en la cueva del
Toyo, por donde circula subterráneamente, hasta su confluir con
el río Lamasón, de quien es afluente. Se sigue
ascendiendo, y una vez recorridos aproximadamente dos kilómetros,
encontramos un camino que desciende hacia el río; siguiéndole
llegamos a la surgencia conocida como Nacimiento del Agua. Desandamos
este tramo de camino hasta la pista principal y continuamos el ascenso
hasta que, tras recorrer aproximadamente kilómetro y medio,
volvemos al río de nuevo por un camino poco marcado, encontrando
el sumidero del Pozo del Agua. Después de visitarlo volvemos de
nuevo a la pista principal, seguimos por ella hasta el límite con
el principado de Asturias donde, un poco más adelante, bajando de
nuevo al río, encontramos la surgencia del Pozo del Agua. A
partir de aquí el río nace y se sume cuatro veces más:
La Huerta, Seguedal, Prauco y Chorro Buceco. |