Los bosques constituyen, sin duda, uno
de los mayores atractivos de Saja-Nansa. Gran parte del territorio de
los municipios está constituído por montes comunales y
esto ha permitidio la conservación de un excepcional patrimonio
forestal.
La ruta, de ida y vuelta por el mismo camino, permite al caminante
atravesar el monte Aá y posteriormente alcanzar lo alto de la
Sierra del Escudo. Parte ésta de las afueras del pueblo de Ruente
y tras un recorrido por la mies, se inicia un ascenso suave a lo largo
del cual se hace necesario cruzar varias veces el regato del monte Aá,
lo que permite observar diversos tramos de vegetación de ribera
constituída principalmente por alisos y sauces acompañados
de avellanos, fresnos, chopos y majuelas.
Una vez sobrepasada la casa del Toro Roza, el caminante se interna
en el cajigal; se encuentra éste en la ladera orientada al sur,
entre los trescientos y seiscientos metros de altitud. El bosque está
constituído por cajigas (Quercurs Robur) y hayas (Fagus
Sylvatica). De ambas especies quedan algunos ejemplares añejos y
corpulentos compañeros de aquel añorado Cajigo Cubilón.
Después del ascenso a través del bosque, llega el
caminante al Collado del Monte Aá, donde aprovechando el pequeño
rellano, se ubican algunos invernales con sus praderias. Desde aquí
se puede continuar el ascenso hacia la culminación de la Sierra
del Escudo, en el Cueto de Herranz García, tomando primero un
camino a la derecha para luego afrontar el ascenso de firme hasta
cumbrear el esfuerzo; si la niebla no lo impide, será
recompensado con una excelente panorámica, a nuestros pies San
Vicente del Monte y, en el horizonte, la costa desde Llanes hasta
Liencres.
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