LA
PESCA
MARITIMA
El viejo puerto.
El puerto de San Vicente de Barquera es el que continúa concentrando la mayor parte de las actividades marineras de toda la zona. El aterramiento del antiguo puerto, ubicado en el extremo sureste de la villa medieval, obligó al traslado del grueso de las actividades pesqueras a la ribera izquierda de la ría, configurándose así un espacio portuario que, en apenas dos kilómetros de recorrido permite observar un variado muestrario de actividades e instalaciones relacionadas con el mar y la explotación de sus recursos, además de las propias embarcaciones de pesca.

La flota en los años sesenta.

La fábrica de conservas Ortíz.
La fábrica de Conservas Ortíz S.A. destaca por su gran ornamentación, sobre todo en la parte originaria del frente, de los años veinte.

La ermita de la Barquera
La ermita alberga una imagen de la Virgen que supuestamente habría arribado a la villa en una barca sin remos. Se trata de una imagen y de una ermita de grande y arraigada devoción entre los pescadores que la sacan en procesión marítima una vez al año el primer domingo después de la Resurrección (fiesta de La Folía).

Al fondo el faro de la Punta de la Silla.
Ubicado en la Punta de la Silla, el faro fue construído en 1.871. Automatizado desde 1.980, su linterna (muy distinta de la originaria, de aceite de parafina) tiene un alcance de unas dieciseis millas en tiempo medio.
LAS
LABORES
MINERAS

La mina de Cereceo.
Es el punto en el que se concentró la explotación del yacimiento en sus últimas épocas. Aunque no puede ser visitada sin permiso, se puede contemplar la bocamina y las instalaciones de superficie.

El horno de galena de la Plaza del Monte.
Plaza del Monte, constituyó uno de los centros de actividad de todo el conjunto. En él pueden observarse restos de la bocamina, del foso y torreta de cabecera de un cable aéreo, de los pobres edificios destinados a economato y viviendas y sobre todo del lavadero y de un magnífico horno de calcinación, seguramente enlazado de manera directa con la bocamina.

Las labores a cielo abierto de La Florida.
Se trata de uno de los puntos de más antigua explotación de todo el yacimiento, como lo atestitguan las abundantes labores superficiales, a cielo abierto, y los restos de un pequeño poblado minero al que, por no faltarle, no le falta ni una capilla escuela.

Ruinas de la capilla-escuela de La Florida.

Mina Lacuerre.
Esta mina, sin ser una de las de explotación más temprana, si es una de las mejor conservadas.
LA
EXTRACCION
DE
LA
SAL

A la derecha ruinas de la entrada a la fábrica de Treceño.
De la antigua fábrica que a mediados del siglo XIX producía al año entre 150 y 200 toneladas de sal limpia no queda hoy otra cosa que un montón de escombros y restos de una puerta adintelada que daba acceso a la instalación.

Restos de la vieja fábrica de Caviedes (Valdáliga).
BALNEARIOS
Y
AGUAS
MINERALES

La Fuente Roñosa de Lamiña (Ruente).
La Fuente Ronñosa permite en un mínimo acondicionamiento de piedra beber una aguas que, como su color indica, por si el nombre no fuera suficiente, son altamente ferruginosas y, al parecer, nada inútiles para los males del aparato digestivo.

El manantial de La Brezosa, ( Puentenansa, Rionansa).

El balneario de La Brezosa (Puentenansa, Rionansa).
El balneario de La Brezosa dejó de funcionar antes de la Guerra Civil. Resulta bien observable en el lateral izquierdo de la finca, el manatial de las aguas, antaño cerrado por una galería acristalada.

El balenario de La Hermida, (Peñarrubia), en la actualidad.
El Balneario de la Hermida, es uno de los balnearios clásicos de la región, tanpo por su época de edificación como por características y magnitud. Ubicado en un paraje de sigular y agreste belleza las aguas de sus manantiales son cloruro-sódicas, y con sus 62,5 grados son las segundas más calientes de España. Despues del abandano definito de sus intalaciones, tras la Guerra Civil, sirvió de refugio temporal para los niños afectados por el incendio de Santander de 1.941.