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El ECOMUSEO SAJA-NANSA es desde luego un museo, es decir, un instrumento de identificación, selección, conservación y presentación ordenada de un conjunto de elementos patrimoniales que tienen por objeto producir y comunicar un cierto conocimiento.

Eso sí, nuestro ECOMUSEO tiene algunas sigularidades. No es solo ni siquiera principalmente un contenedor de objetos, sino también y principalmente un objeto en sí mismo, un espacio, una sociedad. Es una traslación en el espacio de modo que sustituimos un museo al uso en el que en una superficie inanimada se representen mediante maquetas los objetos a mostrar, por una superficie animada de 1.000 kilómetros cuadrados en el que el protagonismo lo tienen la población, el patrimonio natural y el construído, en definitiva los pueblos y su cultura.

Es pues un específico sistema de relaciones entre el espacio y la sociedad que lo habita, que se desarrolla, con la propia historia de la comarca con continuidades y rupturas, con ritmos lentos y aceleraciones súbitas.

No es el Ecomuseo un gabinete de Historia Natural, ni un conservatorio etnográfico, ni un museo de historia rural, ni un atlas animado de geografía. Es todo eso y mucho más, ya que al ser un museo habitado, es algo vivo. Es un sistema de relaciones entre el medio y la sociedad, generador en el pasado de modos de vida muy caracterizados tales como el campesino, el pastor, el pescador y todos aquellos derivados o complementarios de estos. Modos de vida que se transforman en el industrial, el pequeño comerciante, el hostelero, el restaurador, el empresario de turismo rural y poco a poco van transformando el espacio con nuevas formas de vida sin perder la referencia del pasado.

Poco a poco se van movilizando las capacidades y se va reactivando el desarrollo económico, social y cultural de esta comarca del Occidente de Cantabria, que durante demasiado tiempo se vió vaciada de sus gentes, al crearse modelos de crecimiento marginales que frenaron la posibilidad de desarrollo armónico.

Este modelo que en su momento provocó el estancamiento, puede por sí mismo ser una potencialidad, la base del nuevo modelo de desarrollo que se está implantando en la comarca, ya que los nuevos recursos tienen una orientación inspirada en los principios del desarrollo sostenible.

El concepto ECOMUSEO SAJA-NANSA incide precisamente en estos valores, de modo que las comunidades y sociedades locales, comienzan a tomar conciencia de aquellos valores que el desarrollismo de otros tiempos arrumbó, se están convirtiendo en el presente en un activo impagable, al haber permitido mantener ambientes naturales de altísima calidad, rincones prodigiosamente conservados, pueblos vivientes de las antiguas comunidades campesinas con sus costumbres y sus vivencias con la flora y la fauna del lugar.

Se concibe el ECOMUSEO SAJA-NANSA como un espacio abierto, entroncado con un esfuerzo diversificador de actividades dentro del medio rural. Es un gran museo vivo, un espacio donde el protagonista es la población de la zona, que vive, trabaja, utiliza los recursos y conserva el medio de tal manera que pueda ser utilizado como un recurso turístico por el visitante.

Es pues un instrumento en el que la población de la comunidad rural expone a sus visitantes su historia y la de su territorio, lo que conlleva la valorización y jerarquización de su patrimonio natural y cultural destacando entornos, edificios, usos del territorio y su ordenación con fines culturales y recreativos.

Se organiza el ECOMUSEO con una base histórica, no sólo desde el punto de vista de la actuación del hombre, sino utilzando también una base científica, para a través del desarrollo histórico llegar a la situación del día a día, de modo que se consiga un enlace entre el pasado y el presente y se plantee la integración como alternativa de futuro.

El ECOMUSEO se convertirá en animador de la población, que aprenderá además de reconocer, valorar y utilizar su patrimonio y sus recursos. Estos tendrán un modelo organizativo, destacando las más importantes, estudiándolos y mostrándolos didácticamente en un intento de incluir en el concepto turístico un componente cultural.

Pretende pues el ECOMUSEO conservar para desarrollar, fijar para movilizar, invertir en el pasado para ganar el futuro, de modo que el viajero, el turista pueda seleccionar, interpretar y proyectar en clave de ocio, el bagaje cultural de la Comarca.

La Guía del ECOMUSEO se caracteriza ante todo por una puesta en valor de los recursos patrimoniales de un espacio determinado, pretende facilitar un acceso orientado y de disfrute respetuoso de los recursos.

Con la intención de prestigiar el concepto de lo singular y lo colectivo, para poner al visitante en situación, con conocimiento suficiente, con una visión contrastada de los parajes de Saja-nansa, se utiliza los recursos literarios en los que se denomina "la imagen literaria del Ecomuseo y sus gentes".

Al objeto de completar la mirada de los paisajes y sus gentes con narraciones de quienes nos precedieron en el tiempo y tenían dotes y sensibilidad para transmitir sus sensaciones. Son visiones con un valor documental, informativo aunque también puede ser evocador, lo que es seguro que contribuyeron a generar una imagen literaria que se introduce en la cultura de nuestros valles y forma parte de la cotidianeidad de los mismos.

Desde "Peñas Arriba" de Pereda a la prosa lírica de Manuel Llano pasando por dos tempranas y casi coetáneas visiones de La Hermida de Temperamentos disitintos y contrastada como los de Escalante o Galdós.

Es la albarca el calzado típico de Saja-Nansa, similar aunque bien distinto a la almadreña o zueco, el trabajo del albarquero es todavía singular y captador de curiosos que permitirán integrar las labores cotidianas en el concepto de ECOMUSEO.

Sobre la albarca escribía Manuel Llano en 1.931 en su libro Brañaflor:
"Albarcas negras, de cura rural, que brillan en el pórtico, en la ringlera de la feligresía, feligresía demócrata en que los tarugos del labrador infeliz ocupan la misma losa que los del terrateniente acaudalado, de repletos desvanes.

"Albarcas de señorita remilgada, también negras, de líneas más suaves, más ligeras, más brillantes.
Albarcas blandas, sin la color de la alisa, sencillas, pulcras, de hidalgo. Albarcas tostadas, de mozo roncero. Albarcas recias, de pastor. Albarcas con argolla y remiendos de lata en las hendiduras. Albarcas de mozas, con bordados y tarugo leve y motas, a manera de recosido gentil.
Industria y arte peregrino que tiene poesía, que tiene espíritu y colores y brotes negro de ingenio y características maravillosas de la habilidad campesina . . .
¡Albarcas pulidas de los mozos de Brañaflor, tan pintadas, tan señoras! . . ."


Se coincidirá que dicha descripción es merecedora por si sola de considerar a la albarca como un recurso cultural y por tanto turístico.

Otro aspecto fundamental del ECOMUSEO SAJA-NANSA son los recursos patrimoniales, tan amplios y variados, algunos degradados con el tiempo, pero que permiten situar al visitante ante la enorme riqueza y diversidad patrimonial de la Comarca.

El conjunto de recursos debidamente descritos y articulados en el entorno de los núcleos de población, son la base en la que se articulan las rutas por el territorio desglosadas en territoriales y temáticas.

Las primeras invitan a recorrer el territorio, descubriéndolo por el mero hecho de conocerlo, viajando sin un interés particular, sin apetecer nada en concreto, sin profundizar en el territorio que se recorre.

Otro modo es introducirse en el espacio intentando conocer aspectos concretos desde una apetencia particular por alguno de los objetos existentes en el Ecomuseo, para lo cual se han estructurado una serie de rutas temáticas.

Se consigue así que el viajero adquiera un conocimiento más profundo, que se acerque en lo posible a la intrahistoria, para lo cual se han configurado una serie de rutas denominadas territoriales y temáticas y que aparecen publicadas en el tomo "Los Caminos del Ecomuseo". Diecinueve rutas territoriales y diecisiete temáticas ofrecen la posibilidad de recorrer el Ecomuseo en múltiples direcciones y desde muy variados puntos de vista o centros de interés.

Existe también una versión reducida que recoge las rutas señalizadas titulada "Rutas por Saja-Nansa" de enorme utilidad práctica.

Desde los arenales o marismas de la costa hasta los valles glaciares de las altas crestas, desde los puertos de mar hasta los puertos de pasto de la Cordillera Cantábrica. Desde los espacios naturales hasta los medios intensamente humanizados, desde las actividades agrícolas y ganaderas hasta los usos no agrarios del espacio. En suma desde el análisis temático hasta la síntesis territorial.

De modo y manera que el viajero obtendrá un conocimiento adecuado de la extraordinaria variedad y riqueza de los recursos patrimoniales del ECOMUSEO SAJA-NANSA

Los soportes físicos, reconstruídos, del ECOMUSEO se articulan en torno a:

  • Centro receptor. Situado en la Casa Rectoral de Puente Pumar, Polaciones. Antigua Casona colonial en restauración actualmente, esperando que sea inaugurada en el verano con el apoyo de la Consejería de Turismo del Gobierno de Cantabria.
  • Oficinas de información. Situadas en Puentenansa, Ruente, Treceño, San Vicente de la Barquera y Val de San Vicente.
  • Paneles informativos. Distribuídos por todo el territorio en las proximidades de los núcleos de población que permiten valorizar lo singular del entorno en el que se ubican, además de resaltar los recursos patrimoniales facilitando la información cartográfica, y textual detallada de algún elemento patrimonial destacado.
  • Paneles de rutas. Estructurados como información complementaria a lo largo de las rutas territoriales y temáticas descritas.
  • Pequeños museos temáticos. Con la restauración de la Ferrería de Cades, se da el primer paso para la creación del museo de la minería, que se unirá al de la actividad pesquera a situar en San Vicente de la Barquera o el de la actividad agraria, silvícola y ganadera a situar en Cabuérniga, consiguiendo así una red de elementos de interés museístico indispensables para conocer este complicado y diverso territorio de mil kilómetros cuadrados, que conforman la Comarca Saja-Nansa.

La red de molinos con usos diversos, las casas rurales, todas reconstruídas, usando como base los elementos tradicionales piedra y madera, las empresas de actividades, y el conjunto de la población de la zona que definitivamente lidera el proyecto y se pone al frente del mismo, son otros de los elementos a tener en consideración al acercarnos al concepto de ECOMUSEO.

Se consiguen de este modo reforzar los criterios de sostenibilidad del desarrollo turístico en espacios como el que nos ocupa, armonizando propuestas con un modelo de desarrollo planificado que dé como resultado la oferta de nuevos productos turísticos que satisfagan la demanda.